El Tábano en la Oreja
La Unica Verdad es la Realidad
miércoles, 3 de agosto de 2011
señores gorilas...
CARTA DE COOKE A PERÓN
París, 30 de setiembre de 1962
Mi querido General:
A punto de regresar a Cuba, deseo sintetizarle por escrito mis puntos de vista sobre la situación y futuro del Movimiento. Como siempre, me limitaré a los temas medulares, saltando por encima del nivel asfixiante de charlatanerías e injurias estériles en que se debaten nuestros dirigentes "de fachada". No ignoro que soy destinatario frecuente y predilecto de esas campañas calumniosas, pero ni distraigo mis energías en ocuparme de ellas ni permito que influyan en la objetividad de mis análisis.
Mis críticas a las direcciones políticas que padece el Movimiento reflejan discrepancias de fondo, tanto de enfoque de la realidad como de procedimientos: en modo alguno constituyen ataques a personas determinadas. Al fin y al cabo, en los últimos cuatro años hemos visto un desfile bastante nutrido de efímeros "conductores", que emergen y luego se esfuman en su propia insignificancia, mientras los que continúan invariados son los métodos y planteos que merecen mi impugnación.
Estas aclaraciones previas ya están anticipando que atribuyo un papel negativo a la conducción peronista que funciona en la Argentina. Y bien: para opinar que estamos en el mejor de los mundos, están los cortesanos; y los miopes de nuestra burocracia podrán explicarlo como son de astutos y que cerca estamos de reimplantar el justicialismo. Mi función es otra. Como amigo y como dirigente revolucionario no puedo hacer concesiones en mengua de la sinceridad más completa. Y en ese doble carácter, sin rastros de pesimismo ni propósitos de crítica sistemática, estoy obligado a expresarle mi opinión de que el Movimiento carece de una dirección en el país capaz de traducir las condiciones existentes en un triunfo popular. Creo que me será fácil demostrárselo.
Oposición no es lucha revolucionaria. Las condiciones objetivas en que se desarrolla nuestra lucha están constituidas por la catastrófica situación económico-social, por la descomposición de las Fuerzas Armadas, por las divisiones en la clase gobernante, por el fracaso del institucionalismo burgués y sus repercusiones en los partidos tradicionales, por la existencia del Peronismo. Las condiciones subjetivas están dadas por el convencimiento popular de que no hay salidas institucionales ni soluciones dentro de las estructuras capitalistas. No... (texto ilegible por la acción del tiempo).
Esta afirmación, con ser tan terminante, no tiene nada de exagerado; después de tantos años de actuación, con la mira puesta siempre en la suerte del Movimiento, ofrezco garantías suficientes de que no improviso ni me baso en aspectos parciales del problema. El peronismo sufre doblemente esa incompetencia de las direcciones: por una parte, al quedar privado de engranajes indispensables; y por otra, en cuantos esos "dirigentes" aprovechan del prestigio del Movimiento y su actuación tiene un tinte de autoridad que la carga de peligrosidad.
Lo que hacen, aunque muchos de ellos no se den cuenta, nos alejan de los objetivos finales en lugar de acercarnos a ellos. Pero aún cuando fuesen más circunspectos y prudentes, bastaría con la ineficacia para servir a los fines propuestos para que el daño sea tremendo. La política, como la Naturaleza, "tiene horror al vacío"; donde hay un déficit de dirección surgen otras direcciones. Las camarillas gobernantes de línea blanda (tipo Frigerio, militares naseristas, etc.) influyen, siquiera sea parcialmente; los partidos de izquierda, sin perspectivas serias ante un Peronismo bien organizado, ven crecer sus esperanzas y tratan de gravitar sobre sectores peronistas afines; y, dentro de nuestras filas, se multiplican las tendencias, las direcciones parciales y generalmente inorgánicas, las facciones que buscan retazos de autoridad aunque no ofrezcan ni mejores calidades ni ideas más claras que los dirigentes "oficiales".Al lado de la lucha interna — inevitable en un Movimiento como el nuestro— entre concepciones diferentes en materia ideológica y estratégica, se desarrolla otra, que persigue nada más que la "manija" o parte de ella, lucha que, desprovista de todo contenido que no sea la ambición, participa de los mismos procedimientos que practica la dirección "oficial": el chisme, la habladuría, la mentira, la "pomada" secreta que les llega inalámbricamente (según ellos) desde Madrid, etc.
Esas cosas ocurren en todos los movimientos y en todas partes, ya que son propias de la naturaleza humana. Pero cuando la dirección no sirve, encuentran el ambiente propicio para crecer y exagerarse. No es lo mismo hacer politiquería en contra de una conducción orgánica y con ideas claras que contra un conglomerado invertebrado de confusos y mientras los especímenes de aventurerismo y oportunismo que pululan en la política huyen de una dirección donde no hallarán eco, encuentran amparo en direcciones que necesitan sumar el mayor número de complicidades o complacencias, sin discriminar de dónde vienen y con qué propósitos.
Una dirección como esa es la que soportamos en el país. Individualmente considerados, sus integrantes son de diferentes condiciones intelectuales y prácticas: pero como direcciones políticas, en conjunto responden a las características de los elementos sin envergadura; el estilo no lo dan los mejores sino los mediocres e indecisos.
Dejemos de lado algunos casos de venalidad más o menos conocidos o sospechados: son los menos peligrosos y, como no soy un iracundo fulminante, estoy seguro que serán también los menos numerosos. No estamos haciendo el Juicio Final sobre las almas de esos dirigentes y admito, en principio, que fuesen todas blanquísimas. Pero si tenemos obligación de-juzgar algo que, en política, es el peor de los pecados "no hay mayor inmoralidad que aceptar una función para la que no se está capacitado". Y esos dirigentes —muy dueños de creer en el reformismo, en la conciliación, en que el Ejército es sacrosanto y en que el imperialismo nos ayudará si somos anticomunistas suficientemente fervorosos— no tienen derecho a usurpar la representación de un jefe y una masa que tiene la revolución como misión irrenunciable y como idea central. Si ellos creen que eso es Peronismo y eso es revolución, la ignorancia no es atenuante porque lo que interesa es su comportamiento objetivo: no son sus almilas bendecidas por el Cardenal las afectadas sino millones de hombres y mujeres que no están conformes con permanecer en el limbo político.
La oligarquía creyó, en 1955, que volteando al gobierno había terminado con el Peronismo, error típico de una clase que no tiene otro horizonte que su propio egoísmo; La vigencia del Peronismo fue y es la prueba permanente de que en el país y en el mundo se están produciendo procesos profundos que ellos no comprenden ni encauzan. Sólo pueden demorar la llegada de su Némesis utilizando la fuerza, ya sea como pura violencia (gorilismo) o combinándola con maniobras para que el pueblo no encuentre fácilmente el camino de la victoria. En inferioridad frente a su fuerza material, la ventaja del Peronismo está en que no resiste al curso de la Historia sino que forma parte de él, que no es un rezago del pasado sino una hipótesis del porvenir. Y la manera de sacar todo el provecho de esa ventaja es, frente a una oligarquía que se defiende con uñas y dientes en medio de sombras y procesos que desconoce, en compenetrarnos, en conocer, en integrarnos cada vez más en la dinámica de la Historia, de la cual formamos parte y sobre la cual influimos.
¿Utilizamos en todas sus posibilidades esa ventaja? No, y por una razón bien concreta: porque la conducción peronista en la Argentina se mueve también en la superficie de las cosas, opera con los mismos valores, tiene la misma visión parcial de los adversarios. Este paralelismo ha sido constante y no implica (aunque hay casos en que sí) complicidad voluntaria ni mucho menos. La oligarquía quiere quedarse y los dirigentes adocenados quieren que se vaya. Son opositores sinceros, pero no son revolucionarios. Y el problema es que para que se vaya la oligarquía y gobierne el peronismo, no basta la oposición sino que se requiere la revolución.
Nuestro burócrata considera que el gobierno Rojas-Aramburu, o Frondizi, o Guido, es calamitoso y que, en cambio, el gobierno peronista fue bueno y si volviésemos al poder pondríamos fin a la tragedia nacional. ¡Bravo! Pero esto es una diferencia de opiniones, un "disenso criteriológico" meramente académico mientras los representantes de la reacción consigan que sus opositores se rijan por las reglas que ellos fijan y la supremacía se dirima en el campo que ellos elijen. Y nuestra burocracia (llamo así, en términos generales a los dirigentes no revolucionarios) pasa de la euforia que le despiertan los episodios donde aparece una salida electoral, al negativismo y la histeria cuando esa salida se cierra; entonces repiten la vieja verdad de que no tenemos otra perspectiva que la fuerza. Lo cual no lo convierte, por cierto, en un revolucionario, por dos razones elementales: 1°) que por abrumadora mayoría proclaman la necesidad de la violencia pero no tienen ni predisposición ni capacidad para ejercerla; 2°) que las hipótesis de violencia que se plantean —o sea el golpe militar— no es ya en América Latina una forma revolucionaria de violencia.
¿A qué se parece un burócrata? Entre un gorila y un obrero peronista no hay rasgos comunes; pero a medida que salimos de estos ejemplares típicos y recorremos la gama social e ideológica, notamos que en los politiqueros peronistas y los sectores "esclarecidos" o "comprensivos" del régimen hay más puntos de coincidencia que de discrepancia. Las diferencias son de definición —uno se declara peronista el otro radical o, si es militar, legalista o apolítico, etc.— pero tienen la misma visión del mundo, similares ideas generales sobre las Fuerzas Armadas, los curas, la conciliación de clases, la justicia de pagar buenos salarios pero de que los obreros deben "conservar su lugar", la necesidad de "entablar el diálogo" entre argentinos, etc., etc.
Es posible que nuestro dirigente repita que a la oligarquía le quitaremos el poder económico, que como es una afirmación de Perón viste mucho de ortodoxia y es frase de seguro impacto en la masa. Y, en reuniones no públicas con los grasas, enuncia planes para destruir a las Fuerzas Armadas o para cambiarlas radicalmente. Siempre continúa mariposeando por sobre las apariencias, aún cuando crea en lo que dice. Porque la oligarquía es para él una cosa demasiado nebulosa, una abstracción; o, por el contrario, la simplifica demasiado, limitándola a dos o tres oligarcas reconocidamente canallas. De la misma manera que cuando habla de las FF.AA. está pensando en vengarse del Teniente tal o el General cual, en los cuales centra su encono. Como en última instancia no están contra el sistema en sí sino contra "sus excesos", distinguen entre oligarcas (malos) y ricos de buena entraña captables para el Peronismo.
Si de estos dirigentes burócratas dependiese, la oligarquía y las Fuerzas Armadas podrían dormir tranquilas, seguras de que ni sus posesiones ni sus privilegios corren peligro. Independientemente del grado de seriedad que tengan esos propósitos destructivos, los burócratas están confinados al mismo ámbito mental que nuestros enemigos. Si coinciden en la conciliación de clases, en que el imperialismo no es necesariamente nocivo y un buen gobierno puede valerse de él, en el rol de los militares en América de hoy, en que por sobre todo hay que defender los valores "Occidentales y Cristianos", etc., etc., ¿qué es lo que los separa? Solamente lo formal, lo transitorio, los malentendidos.
Eliminada la lucha de clases, el verdadero papel que juega el gobernante, matices y diferencias: lo simplifica hasta ver como idénticos a un militar gorila y a un militar "profesional", entre un imperialismo en el continente y el país, en eraízamiento de los factores de poder en las estructuras de explotación (Iglesia, Fuerzas Armadas, gremialismo amarillo, políticos seudo-progresistas), la política se transforma en un asunto de "buenos y malos", donde los factores determinantes son exclusivamente individuales: las FF.AA. oprimen porque hay un grupo de jefes caprichosos y antipopulares, hay que convencer a dos o tres obispos y tendremos a la Iglesia con nosotros, Truman era enemigo de Argentina pero Kennedy puede ser amigo... Más o menos lo que repiten a diario los dirigentes de todos los partidos clásicos: el país anda mal porque hay "crisis moral", porque hay militares que odian al peronismo porque sí y peronistas que odian a los militares, porque pesan más los extremistas y exaltados de uno y otro bando que los hombres prudentes y atinados (como ellos). El método de razonamiento, las premisas de que parten, tienen la misma raigambre, y así falsean toda la realidad nacional. El gorilismo no es, para semejantes dirigentes, la expresión terrorista de la conjunción oligárquico-imperialista sino la conjunción de una serie de odios individuales; correlativamente, los revolucionarios aparecemos como gorilas a la inversa, determinados por pasiones o falsas ideas y, en definitiva, constituimos escollos para los fáciles tránsitos hacia el equilibrio feliz de los babiecas.
De esa coincidencia en tantos temas de fondo no hay más que un paso a la conciliación y el arreglo. El revolucionario distingue, entre la clase torturador y un oficial que conserva los sentimientos humanos, entre el alto clero político y muchos curas que quieren a los pobres. Pero de lo que se cuida bien es de formar sus juicios en base a casos individuales, desconociendo que tales contradicciones internas no llegan más que a ciertos límites, más allá de los cuales están unidos en la defensa común del régimen imperial-capitalista. El burócrata, como no tiene noción de la entraña de los movimientos de la historia, no tiene bien ubicados ni a todos sus enemigos ni a todos sus amigos potenciales.
Y hay algo que es el nudo de esta traba puesta a nuestras posibilidades revolucionarias: no importaría si este desconocimiento no afectase la acción inmediata del Movimiento, es decir, si solamente fuesen imprecisos en cuanto a los objetivos finales que perseguimos. Pero, desgraciadamente, los convierte en un factor de confusionismo en nuestra propia masa, hacia la cual dirige mensaje y directivas bien claras que luego se esfuman y desdibujan en un cúmulo de actitudes, declaraciones y posturas de sus "representantes". Y, además de todos los perjuicios de diverso orden que causan, no cumplen ni pueden cumplir las funciones que se esperan de ellos. Porque en sus raptos de mayor audacia revolucionaria declaran el aniquilamiento futuro de la oligarquía, la popularización de las Fuerzas Armadas, etc., etc., pero a partir de la toma del gobierno por el Peronismo. Aspiración sobre la cual no pueden entrar en detalles porque entonces los acosaría una multitud de incógnitas insolubles, como por ejemplo, la de cómo van a despojar a una clase dirigente de su poder económico sin antes quitarle el poder político. Esa primera interrogación no es insalvable; dirán que el paso previo, es efectivamente, tomar el gobierno. Pero ¿cómo piensan tomar el gobierno? Porque todas las vías que proponen o practican requieren el acuerdo —cuando no la coparticipación— de las fuerzas que defienden a la oligarquía.
A menos que a la clase gobernante se le haya despertado una irrefrenable vocación suicida, es difícil que nos ayude o que nos permita tomar el poder para que desde él la destrocemos. Tanto la coyuntura electoral como el golpe son impensables como acción propia y exclusiva del Peronismo; y el programa del Peronismo es incumplible sin el manejo de todos los resortes del poder. El dilema es claro: o la oligarquía nos presta colaboración para que la hagamos pedazos, o nosotros participamos del poder en una proporción lo suficientemente menguada como para que nuestro programa quede como simple formulación fantasmal.
He ahí el tema central de mis preocupaciones: POR FORMACIÓN MENTAL, POR HÁBITOS DE VIDA, POR EL REPERTORIO DE SUS IDEAS Y MÉTODOS LAS DIRECCIONES BUROCRÁTICAS PERONISTAS NO PUEDEN PLANTEAR SERIAMENTE NI EJECUTAR —NI SIQUIERA EN SUS ASPECTOS TÁCTICOS— UNA POLÍTICA CAPAZ DE LLEVARNOS AL PODER. (...)
COOKE
martes, 2 de agosto de 2011
Para todos los que dicen ser k y para los que no lo son..
Discurso de asunción de KirchnerEl siguiente es el texto completo del mensaje presidencial. "En este acto, que en los términos del artículo 93 de la Constitución de la Nación tiene por finalidad la toma de posesión del cargo de Presidente de la Nación Argentina, para el que he sido electo, creo que es necesario poder compartir con ustedes algunas reflexiones:"Los objetivos de gobierno y los ejes directrices de gestión, para que el conjunto de la sociedad argentina sepa hacia dónde vamos, y cada uno pueda a su vez aportar su colaboración para la obtención de los fines que los argentinos deberemos imponernos por encima de cualquier divisa partidaria".
"Es que nos planteamos construir prácticas colectivas de cooperación que superen los discursos individuales de oposición. En los países civilizados con democracias de fuerte intensidad, los adversarios discuten y disienten cooperando".
"Por eso los convocamos a inventar el futuro. Venimos desde el Sur del mundo y queremos fijar, junto a todos los argentinos, prioridades nacionales y construir políticas de Estado a largo plazo, para de esa manera crear futuro y generar tranquilidad. Sabemos adónde vamos y sabemos adónde no queremos ir o volver".
"El 27 de abril las ciudadanas y ciudadanos de nuestra Patria, en ejercicio de la soberanía popular, se decidieron por el avance decidido hacia lo nuevo. Dar vuelta una página de la historia no ha sido mérito de uno o varios dirigentes. Ha sido, ante todo, una decisión consciente y colectiva de la ciudadanía argentina".
"El pueblo ha marcado una fuerte opción por el futuro y el cambio. En el nivel de participación de aquella jornada se advierte que, pensando diferente y respetando las diversidades, la inmensa y absoluta mayoría de los argentinos queremos lo mismo aunque pensemos distinto".
"No es necesario hacer un detallado repaso de nuestros males para saber que nuestro pasado está pleno de fracasos, dolores, enfrentamientos, energías malgastadas en luchas estériles, al punto de enfrentar seriamente a los dirigentes con sus representados. Al punto de enfrentar seriamente a los argentinos entre sí".
"En esas condiciones debe quedarnos absolutamente claro que en la República Argentina, para poder tener futuro y no repetir nuestro pasado, necesitamos enfrentar con plenitud el desafío del cambio".
"Por mandato popular, por comprensión histórica y por decisión política ésta es la oportunidad de la transformación, del cambio cultural y moral que demanda la hora. Cambio es el nombre del futuro".
"No debemos ni podemos conformarnos los argentinos con haber elegido un nuevo gobierno. No debe la dirigencia política agotar su programa en la obtención de un triunfo electoral. Sino que por el contrario, de lo que se trata es de cambiar los paradigmas desde los que se analiza el éxito o el fracaso de una dirigencia y de un país".
"A comienzos de los ochenta se puso el acento en el mantenimiento de las reglas de la democracia y los objetivos planteados no iban más allá del aseguramiento de la subordinación real de las fuerzas armadas al poder político".
"La medida del éxito de aquella etapa histórica no exigía ir más allá de la preservación del estado de derecho, la continuidad de las autoridades elegidas por el pueblo. Así se destacaba como avance significativo y prueba de mayor eficacia, la simple alternancia de distintos partidos en el poder".
"En la década de los noventa, la exigencia sumó la necesidad de la obtención de avances en materia económica, en particular en materia de control de la inflación".
"La medida del éxito de esa política la daban las ganancias de los grupos más concentrados de la economía, la ausencia de corridas bursátiles y la magnitud de las inversiones especulativas, sin que importaran la consolidación de la pobreza y la condena a millones de argentinos a la exclusión social, la fragmentación nacional y el enorme e interminable endeudamiento externo".
"Así, en una práctica que no debe repetirse, era muy difícil distinguir la solución pragmática de la cirugía sin anestesia".
"Se intentó reducir la política a la sola obtención de resultados electorales; el gobierno, a la mera administración de las decisiones de los núcleos de poder económico con amplio eco mediático, al punto que algunas fuerzas políticas en 1999 se plantearon el cambio en términos de una gestión más prolija pero siempre en sintonía con aquellos mismos intereses".
"El resultado no podía ser otro que el incremento del desprestigio de la política y el derrumbe del país".
"En este nuevo milenio, superando el pasado, el éxito de las políticas deberá medirse bajo otros parámetros, en orden a nuevos paradigmas".
"Debe juzgárselas desde su acercamiento a la finalidad de concretar el bien común, sumando al funcionamiento pleno del estado de derecho y la vigencia de una efectiva democracia, la correcta gestión del gobierno y el efectivo ejercicio del poder político nacional en cumplimiento de transparentes y racionales reglas, imponiendo la capacidad reguladora del Estado ejercida por sus organismos de contralor y aplicación".
"El cambio implica medir el éxito o el fracaso de la dirigencia desde otra perspectiva. Discursos, diagnósticos sobre las crisis, no bastarán ni serán suficientes".
"Se analizarán conductas y los resultados de las acciones", sostuvo Kirchner, quien agregó que "el éxito se medirá desde la capacidad y la decisión y la eficacia para encarar los cambios".
"Concluye en la Argentina una forma de hacer política y un modo de gestionar el Estado. Colapsó el ciclo de anuncios grandilocuentes, grandes planes seguidos de la frustración por la ausencia de resultados y su consecuencia, la desilusión constante, la desesperanza permanente".
"En esta nueva lógica, que no sólo es funcional sino también conceptual, la gestión se construye día a día, en el trabajo diario, en la acción cotidiana, que nos permitirán ir mensurando los niveles de avance. Un gobierno no debe distinguirse por los discursos de sus funcionarios, sino por las acciones de sus equipos".
"Deben encararse los cambios con decisión y coraje, avanzando sin pausas, pero sin depositar la confianza en jugadas mágicas o salvadoras, ni en genialidades aisladas. Se trata de cambiar, no de destruir. Se trata de sumar cambios, no de dividir".
"Cambiar importa aprovechar las diversidades sin anularlas. Se necesitará mucho trabajo y esfuerzo plural, diverso y transversal a los alineamientos partidarios. Hay que reconciliar a la política, a las instituciones y al gobierno, con la sociedad".
"Por eso nadie piense que las cosas cambiarán de un día para el otro y sólo porque se declame. Un cambio que pueda consolidarse necesitará de la sumatoria de hechos cotidianos que en su persistencia derroten cualquier inmovilismo y un compromiso activo de la sociedad en ese cambio".
"Ningún dirigente, ningún gobernante, por más capaz que sea puede cambiar las cosas si no hay una ciudadanía dispuesta a participar activamente en ese cambio".
"Desarmados de egoísmos individuales o sectoriales, las conciencias y los actos deben encontrarse en el amplio espacio común de un proyecto nacional que nos contenga. Un espacio donde desde muchas ideas pueda contribuirse a una finalidad común".
"En nuestro proyecto ubicamos en un lugar central la idea de reconstruir un capitalismo nacional que genere las alternativas que permitan reinstalar la movilidad social ascendente. No se trata de cerrarse al mundo".
"No es un problema de nacionalismo ultramontano, sino de inteligencia, observación y compromiso con la Nación. Basta ver cómo los países más desarrollados protegen a sus productores, a sus industrias y a sus trabajadores".
"Se trata, entonces, de hacer nacer una Argentina con progreso social, donde los hijos puedan aspirar a vivir mejor que sus padres sobre la base de su esfuerzo, capacidad y trabajo".
"Para eso es preciso promover políticas activas que permitan el desarrollo y el crecimiento económico del país, la generación de nuevos puestos de trabajo y una mejor y más justa distribución del ingreso. Como se comprenderá el Estado cobra en eso un papel principal, es que la presencia o la ausencia del Estado constituye toda una actitud política".
"Por supuesto, no se trata de poner en marcha una vez más movimientos pendulares que vayan desde un Estado omnipresente y aplastante de la actividad privada, a un Estado desertor y ausente, para retornar continuamente de extremo a extremo, en lo que parece ser una auténtica manía nacional que nos impide encontrar los justos, sensatos y necesarios equilibrios".
"Se trata de tener lo necesario para nuestro desarrollo, en una reingeniería que nos permita contar con un Estado inteligente".
"Queremos recuperar los valores de la solidaridad y la justicia social que nos permitan cambiar nuestra realidad actual para avanzar hacia la construcción de una sociedad más equilibrada, más madura y más justa".
"Sabemos que el mercado organiza económicamente pero no articula socialmente, debemos hacer que el Estado ponga igualdad allí donde el mercado excluye y abandona".
"Es el Estado el que debe actuar como el gran reparador de las desigualdades sociales en un trabajo permanente de inclusión y creando oportunidades a partir del fortalecimiento de la posibilidad de acceso a la educación, la salud, y la vivienda, promoviendo el progreso social basado en el esfuerzo y el trabajo de cada uno".
"Es el Estado el que debe viabilizar los derechos constitucionales, protegiendo a los sectores más vulnerables de la sociedad, es decir, los trabajadores, los jubilados, los pensionados, los usuarios y los consumidores".
"Actuaremos como lo que fuimos y seguiremos siendo siempre: hombres y mujeres comunes que quieren estar a la altura de las circunstancias asumiendo con dedicación las grandes responsabilidades que en representación del pueblo se nos confieren".
"Estamos dispuestos a encarar junto a la sociedad todas las reformas necesarias y para ello también utilizaremos los instrumentos que la Constitución y las leyes contemplan para construir y expresar la voluntad popular".
"Vamos a apoyarnos en la Constitución para construir una nueva legitimidad de las leyes, que vaya más allá de la prepotencia del más fuerte. Un Estado no puede tener legitimidad si su pueblo no ratifica el fundamento primario de sus gobernantes".
"De la misma manera que luchamos contra la pobreza económica tendremos una conducta sin dobleces para impedir la pobreza cívica. Sólo cuando el gobierno se desentiende del pueblo es que toda la sociedad empobrece, no sólo económicamente sino moral y culturalmente".
"Somos conscientes de que ninguna de esas reformas será productiva y duradera si no creamos las condiciones para generar un incremento de la calidad institucional".
"La calidad institucional supone el pleno apego a las normas, en una Argentina que por momentos aparece ante el mundo como un lugar donde la violación de las leyes no tiene castigo legal ni social. A la Constitución hay que leerla completa. La seguridad jurídica debe ser para todos, no sólo para los que tienen poder o dinero".
"No habrá cambio confiable si permitimos la subsistencia de ámbitos de impunidad. Una garantía de que la lucha contra la corrupción y la impunidad será implacable, fortalecerá las instituciones sobre la base de eliminar toda posible sospechas sobre ellas".
"Rechazamos de plano la identificación entre gobernabilidad e impunidad que algunos pretenden. Gobernabilidad no es ni puede ser sinónimo de impunidad. Gobernabilidad no es ni puede ser sinónimo de acuerdos oscuros, manipulación política de las instituciones o pactos espurios a espaldas de la sociedad".
"Este combate es una tarea conjunta del Poder Ejecutivo, el Congreso y el Poder Judicial, pero también de la sociedad porque no podemos ignorar que es de esa misma sociedad de donde provienen los hombres y mujeres que integran las instituciones públicas y privadas".
"Cambio responsable, calidad institucional, fortalecimiento del rol de las instituciones con apego a la Constitución y a la ley y fuerte lucha contra la impunidad y la corrupción deben presidir no sólo los actos del gobierno que comenzaremos sino toda la vida institucional y social de la República".
"Queremos ser la generación de argentinos que reinstale la movilidad social ascendente, pero que también promueva el cambio cultural y moral que implica el respeto a las normas y a las leyes".
"En este marco conceptual queremos expresar los ejes directrices en materia de relaciones internacionales, manejo de la economía, los procesos de la salud, la educación, la contención social a desocupados y familias en riesgo y los problemas que plantean la seguridad y la justicia en una sociedad democrática".
"Profundizar la contención social a las familias en riesgo, garantizando subsidios al desempleo y asistencia alimentaria. Consolidando una verdadera red federal de políticas sociales integrales para que quienes se encuentran por debajo de la línea de pobreza puedan tener acceso a la educación, la salud pública y la vivienda".
"Reinstalar la movilidad social ascendente que caracterizó a la República Argentina requiere comprender que los problemas de la pobreza no se solucionan desde las políticas sociales sino desde las políticas económicas".
"Sabemos que hay que corregir errores y mejorar métodos en la forma de asignación de la ayuda social. Pero es imprescindible advertir que la tragedia cívica del clientelismo político no es producto de la asistencia social como gestión del Estado, sino de la desocupación como consecuencia de un modelo económico".
"En nuestro país la aparición de la figura del cliente político es coetánea con la del desocupado. Mientras en la República Argentina hubo trabajo, nadie fue rehén de un dirigente partidario".
"Al drama de la desaparición del trabajo y el esfuerzo como el gran articulador social, se sumó el derrumbe de la educación argentina".
"No hay un factor mayor de cohesión y desarrollo humano que promueva más la inclusión que el aseguramiento de las condiciones para el acceso a la educación, formidable herramienta que construye identidad nacional y unidad cultural, presupuestos básicos de cualquier país que quiera ser Nación".
"Una sociedad como la que queremos promover debe basarse en el conocimiento y en el acceso de todos a ese conocimiento".
"La situación de la educación argentina revela dos datos vinculados a su problema central, que es la calidad de la enseñanza".
"Por un lado, una creciente anarquía educativa, y por el otro, la crisis de los sistemas de formación docente". Ambos afectan severamente la igualdad educativa. El último sistema nacional de formación docente fue el de nuestras viejas y queridas maestras normales. Criticado por enciclopedista, memorista y repetitivo, pero nuestra generación fue la última formada en esa escuela pública y la calidad de la educación era superior a la que hoy tenemos".
"Aquel viejo sistema no fue suplantado por otro. Por si esto fuera poco, se le agregó con muy buena intención, pero con resultado dudoso, lo que quiso ser la federalización de la educación".
"Se trató de lograr autonomía, objetivo con el que estamos de acuerdo, pero se terminó en un grado cierto de anarquía en los contenidos curriculares y en los sistemas funcionales".
"La igualdad educativa es, para nosotros, un principio irrenunciable, no sólo como actitud ética sino esencialmente como responsabilidad institucional. Debemos garantizar que un chico del Norte argentino tenga la misma calidad educativa que un alumno de la capital federal".
"Es correcto que las provincias dirijan y administren el sistema de prestación del servicio educativo, pero el Estado nacional debe recuperar su rol en materia de planificación y contenidos de la educación y sistemas de formación y evaluación docente. Garantizar la igualdad educativa de norte a sur es aportar a la formación de una verdadera conciencia e identidad nacional.
"En el campo de la salud, el Estado asumirá un rol articulador y regulador de la salud pública integral sumando los esfuerzos de los subsectores públicos provinciales y nacionales, privados y de obras sociales, orientado a consolidar las acciones que posibiliten generar accesibilidad a las prestaciones médicas y a los medicamentos para toda la población".
"La ley de prescripción por el nombre genérico de los medicamentos recientemente reglamentada será aplicada con todo vigor y el Programa Remediar, de gratuita distribución de medicamentos ambulatorios, continuará".
"Es objetivo de gobierno concretar un Sistema Nacional de Salud, que se consolidará en una red en la que el hospital público será un eje referencial, con los demás centros de salud, públicos o privados, para ser pilares estratégicos de la atención primaria de salud, integrándose con las políticas de contención social para avanzar en la tarea de prevención".
"El objetivo de dar salud a los argentinos impone que se asuman políticas de Estado que sean impermeables a las presiones interesadas, por poderosas que sean, provengan de donde provengan".
"Entre los fundamentales e insustituíbles roles del Estado ubicamos los de ejercer el monopolio de la fuerza y combatir cualquier forma de impunidad del delito, para lograr seguridad ciudadana y justicia en una sociedad democrática en la que se respeten los derechos humanos".
"El cumplimiento estricto de la ley que exigiremos en todos los ámbitos debe tener presente las circunstancias sociales y económicas que han llevado al incremento de los delitos en función directa del crecimiento de la exclusión, la marginalidad y la crisis que recorren todos los peldaños de la sociedad".
"Pero también hay que comprender que, como sociedad, hace tiempo que carecemos de un sistema de premios y castigos. En lo penal, en lo impositivo, en lo económico, en lo político, y hasta en lo verbal, hay impunidad en la Argentina. En nuestro país, cumplir la ley no tiene premio ni reconocimiento social".
"En materia de seguridad no debe descargarse sólo sobre la policía la responsabilidad de la detección de las situaciones de riesgo que sirven de base al desarrollo de la delincuencia. Son el Estado y la sociedad en su conjunto los que deben actuar participativa y coordinadamente para la prevención, detección, represión y castigo de la actividad ilegal".
"Una sociedad con elevados índices de desigualdad, empobrecimiento, desintegración familiar, falta de fe y horizontes para la juventud, con impunidad e irresponsabilidad, siempre será escenario de altos niveles de inseguridad y violencia".
"Una sociedad dedicada a la producción y proveedora de empleos dignos para todos resultará un indispensable apoyo para el combate contra el delito".
"Para comprender la problemática de la seguridad y encontrar soluciones no sólo se debe leer el Código Penal, hay que leer también la Constitución Nacional en sus artículos 14 y 14 bis, cuando establecen como derechos de todos los habitantes de la Nación el derecho al trabajo, a la retribución justa, a las condiciones dignas y equitativas de labor, a las jubilaciones y pensiones móviles, al seguro social obligatorio, a la compensación económica familiar y al acceso a una vivienda digna, entre otros".
"El Estado debe ser esclavo de la ley para enfrentar el delito, pero no puede aceptar extorsiones de nadie, ni de quienes aprovechan una posición de fuerza en cualquiera de los poderes del Estado o en la economía, ni de quienes usan la necesidad de los pobres para fines partidistas".
"La paz social, el respeto a la ley, a la defensa de la vida y la dignidad son derechos inalienables de todos los argentinos. El delito es delito, sea de guante blanco, sea de naturaleza común, sea de mafias organizadas".
"Gobernabilidad es garantizar la prestación de un servicio de justicia próximo al ciudadano, con estándares de rendimiento, de eficiencia y de equidad que garanticen una real seguridad jurídica para todos los habitantes, cualquiera que sea su estatus económico o social".
"En el plano de la economía es donde más se necesita que el Estado se reconcilie con la sociedad. No puede ser una carga que termine agobiando a todas las actividades, ni igualándolas hacia abajo con políticas de ajuste permanente a los que menos tienen".
"El objetivo básico de la política económica será el de asegurar un crecimiento estable, que permita una expansión de la actividad y del empleo constante, sin las muy fuertes y bruscas oscilaciones de los últimos años".
"El resultado debe ser la duplicación de la riqueza cada quince años, y una distribución tal que asegure una mejor distribución del ingreso y, muy especialmente, que fortalezca nuestra clase media y que saque de la pobreza extrema a todos los compatriotas".
"Para alcanzar tales objetivos respetaremos principios fundamentales que ayuden a consolidar lo alcanzado y permitan los avances necesarios".
"La sabia regla de no gastar más de lo que entra debe observarse. El equilibrio fiscal debe cuidarse. Eso implica más y mejor recaudación y eficiencia y cuidado en el gasto. El equilibrio de las cuentas públicas, tanto de la Nación como de las provincias, es fundamental".
"El país no puede continuar cubriendo déficit por la vía del endeudamiento permanente ni puede recurrir a la emisión de moneda sin control, haciendo correr riesgos inflacionarios que siempre terminan afectando a los sectores de menores ingresos".
"Ese equilibrio fiscal tan importante deberá asentarse sobre dos pilares: gasto controlado y eficiente e impuestos que premien la inversión y la creación de empleo y que recaigan allí donde hay real capacidad contributiva".
"Mantenimiento del equilibrio fiscal y trajes a rayas para los grandes evasores, en la seguridad de que si imponemos correctamente a los poderosos el resto del país se disciplinará".
"Terminaremos con la Argentina donde el hilo se corta por lo más delgado y en eso actuaremos con energía, porque no es posible una economía sin esfuerzo y no alcanzará para ayudar a los desprotegidos si no hay cumplimiento impositivo".
"Quien no cumple sus obligaciones impositivas le resta posibilidades de ascenso social a los demás. La evasión es la contracara de la solidaridad social que exigiremos".
"Debemos asegurar la existencia de un país normal, sin sobresaltos, con el sector público y el sector privado cada uno en sus respectivos roles. Hay que dotar a la República Argentina de buena administración, gobernabilidad, estabilidad con inclusión y progreso social, y competitividad".
"Con equilibrio fiscal, la ausencia de rigidez cambiaria, el mantenimiento de un sistema de flotación con política macroeconómica de largo plazo determinada en función del ciclo de crecimiento, el mantenimiento del superávit primario y la continuidad del superávit comercial externo, nos harán crecer en función directa de la recuperación del consumo, de la inversión y de las exportaciones".
"Sabemos que la capacidad de ahorro local y, por ende, el financiamiento local, es central en todo proceso de crecimiento sostenido. Ello requiere estabilidad de precios, entidades financieras sólidas y volcadas a prestar al sector privado -personas y empresas-, con eficiencia operativa y tasas razonables".
"El desarrollo del mercado de capitales con nuevos instrumentos, con trasparencia, con seguridad, es fundamental para recuperar la capacidad de ahorro y para alejarnos definitivamente de las crisis financieras internas que en los últimos 20 años han golpeado fuertemente y por tres veces a los ahorristas y depositantes".
"Los fondos externos deben ser complementarios a este desarrollo de los mercados locales y su gran atractivo está ligado a que sean fondos de inversión extranjera directa -inversión productiva-, que no sólo aportan recursos sino también traen aparejado progresos en la tecnología de procesos y productos".
"Nuestro país debe estar abierto al mundo, pero abierto al mundo de una manera realista, dispuesto a competir en el marco de políticas de preferencia regional -fundamentalmente a través del Mercosur-, y de políticas cambiarias flexibles acorde a nuestras productividades relativas y a las circunstancias del contexto internacional".
"El crecimiento requerirá de una demanda creciente que aliente las inversiones, tanto para atender el mercado interno como a las exportaciones".
"A contrario del modelo de ajuste permanente, el consumo interno estará en el centro de nuestra estrategia de expansión".
"Precisamente para cumplir con esta idea de consumo en permanente expansión, la capacidad de compra de nuestra población deberá crecer progresivamente por efecto de salarios, por el número de personas trabajando y por el número de horas trabajadas".
"Esas tres variables juntas definen la masa de recursos que irán al consumo y al ahorro local y su evolución no puede ser fruto de una fantasía o de puro voluntarismo".
"En nuestro proyecto nacional trabajaremos de la única manera seria que es crear un círculo virtuoso donde la masa de recursos crece -crece si la producción crece- y la producción aumenta si también lo hace la masa de recursos".
"Avanzaremos simultáneamente en forma cuidadosa y progresiva creando las condiciones para producir más y distribuir lo que efectivamente se produzca".
"Nuestras mejores posibilidades se ubican en torno al avance de la calidad institucional en el marco de una economía seria y creíble".
"Trabajando en torno a estos principios, sin espectacularidades ni brusquedad en el cambio, seriamente, paso a paso, como cualquier país normal del mundo, podremos cumplir con los objetivos y cumplir hacia adentro y hacia fuera con nuestras obligaciones y compromisos".
"Acortando los plazos, el Estado se incorporará urgentemente como sujeto económico activo, apuntando a la terminación de las obras públicas inconclusas, la generación de trabajo genuino y la fuerte inversión en nuevas obras".
"No se tratará de obras faraónicas, apuntaremos más a cubrir las necesidades de vivienda y de infraestructura en sectores críticos de la economía para mejorar la calidad de vida y a perfilar un país mas competitivo, distribuyendo la inversión con criterio federal y desarrollando nuestro perfil productivo".
"Tenemos que volver a planificar y ejecutar obra pública en la Argentina, para desmentir con hechos el discurso único del neoliberalismo que las estigmatizó como gasto público improductivo".
"No estamos inventando nada nuevo, los Estados Unidos en la década del treinta superaron la crisis económico financiera más profunda del siglo de esa manera".
"La construcción intensiva de viviendas, las obras de infraestructura vial y ferroviaria, la mejor y moderna infraestructura hospitalaria, educativa y de seguridad, perfilarán un país productivo en materia de industria agroalimentaria, turismo, energía, minería, nuevas tecnologías, transportes, y generará puestos de trabajo genuinos".
"Produciremos cambios en el sistema impositivo para tornarlo progresivo, lo que permitirá luego reducir alícuotas en función de la mejora en la recaudación, ampliada como quedará la base imponible y eliminadas que sean las exenciones no compatibles con la buena administración. Eso nos dará solidez y solvencia fiscal".
"Forma parte de nuestra decisión cumplimentar con aquello que fue mandato constitucional del '94 y que lamentablemente hasta hoy no se ha cumplido. Darnos una nueva ley de coparticipación federal no sólo implica nueva distribución y nuevas responsabilidades sino el diseño de un nuevo modelo de país".
"No se puede recurrir al ajuste ni incrementar el endeudamiento. No se puede volver a pagar deuda a costa del hambre y la exclusión de los argentinos generando más pobreza y aumentando la conflictividad social".
"La inviabilidad de ese viejo modelo puede ser advertida hasta por los propios acreedores, que tienen que entender que sólo podrán cobrar si a la Argentina le va bien".
"Este modelo de producción, trabajo y crecimiento sustentable y con reglas claras, generará recursos fiscales, solvencia macroeconómica y sustentabilidad fiscal creando las condiciones para generar nuevo y mayor valor agregado. Tiene además que permitir negociar con racionalidad para lograr una reducción de la deuda externa".
"Este gobierno seguirá principios firmes de negociación con los tenedores de deuda soberana en actual situación de default, de manera inmediata y apuntando a tres objetivos: la reducción de los montos de deuda, la reducción de las tasas de interés y la ampliación de los plazos de madurez y vencimiento de los bonos".
"Sabemos que nuestra deuda es un problema central. No se trata de no cumplir, de no pagar. No somos el proyecto del default. Pero tampoco podemos pagar a costa de que cada vez más argentinos vean postergados su acceso a la vivienda digna, a un trabajo seguro, a la educación de sus hijos, o a la salud".
"Creciendo nuestra economía crecerá nuestra capacidad de pago".
"En materia de defensa, actuaremos con un concepto integral de la defensa nacional, integrando la contribución de la acción de nuestras fuerzas armadas en pro del desarrollo, trabajando para su modernización e impulsando la investigación científico tecnológica en coordinación con otros organismos gubernamentales, para que, sin apartarse de su actividad principal puedan contribuir al bienestar general de la población".
"Queremos a nuestras fuerzas armadas altamente profesionalizadas, prestigiadas por el cumplimiento del rol que la Constitución les confiere y por sobre todas las cosas, comprometidas con el futuro y no con el pasado".
"Desde este proyecto nacional la República Argentina se integrará al mundo dando pasos concretos hacia consensos políticos basados en el fortalecimiento del derecho internacional, el respeto a nuestras convicciones, la historia y las prioridades nacionales".
"Partidarios en la política mundial de la multilateralidad como somos, no debe esperarse de nosotros alineamientos automáticos sino relaciones serias, maduras y racionales que respeten las dignidades que los países tienen".
"Nuestra prioridad en política exterior será la construcción de una América Latina políticamente estable, próspera y unida con base en los ideales de democracia y justicia social".
"Venimos desde el Sur de la Patria, desde la tierra de la cultura malvinera y de los hielos continentales, y sostendremos inclaudicablemente nuestro reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas".
"El Mercosur y la integración latinoamericana deben ser parte de un verdadero proyecto político regional".
"Nuestra alianza estratégica con el Mercosur, que debe profundizarse hacia otros aspectos institucionales que deben acompañar la integración económica, y ampliarse abarcando a nuevos miembros latinoamericanos, se ubicará entre los primeros puntos de nuestra agenda regional".
"Una relación seria, amplia y madura con los Estados Unidos de América y los Estados que componen la Unión Europea es lo que debe esperarse de nosotros".
"El estrechamiento de vínculos con otras naciones desarrolladas y con grandes naciones en desarrollo del oriente lejano, y una participación en pro de la paz y la obtención de consensos en ámbitos como la Organización de las Naciones Unidas para que efectivamente se comprometa con eficacia en la promoción del desarrollo social y económico ayudando al combate contra la pobreza".
"La lucha contra el terrorismo internacional que tan profundas y horribles huellas ha dejado en la memoria del pueblo argentino, nos encontrará dispuestos y atentos para lograr desterrarlo de entre los males que sufre la humanidad".
"La inserción comercial de la Argentina ocupa un lugar central en la agenda de gobierno".
"Consolidar la política comercial como una política de Estado permanente que trascienda la duración de los mandatos de gobierno y cuente con la concurrencia del sector privado, de la comunidad académica y de la sociedad civil en general, será un objetivo estratégico de primer orden de esta administración".
"Profundizar la estrategia de apertura de mercados, incrementar sustancialmente nuestro intercambio con el resto del mundo. Diversificar exportaciones hacia bienes con mayor valor agregado. Desconcentrar las ventas por destino y multiplicar el número de exportadores de modo que los beneficios del comercio exterior se derramen sobre todas las ramas productivas".
"La apertura masiva de nuevos mercados exige la negociación simultánea y permanente en todos los foros de negociación que involucren a nuestro país".
"Finalmente, no se trata de agotar en estas líneas la totalidad de los cursos de acción que seguiremos. No creemos en los catálogos de buenas intenciones. Queremos expresar el sentido y la dirección de las cosas que haremos".
"Se trata de abordar de una manera distinta los principales temas, identificando adecuadamente los verdaderos problemas de la agenda social con la finalidad de que el conjunto sepa cómo ayudar, cómo sumar, cómo ayudar a corregir".
"Pensando el mundo en argentino, desde un modelo propio, este proyecto nacional que expresamos convoca a todos y a cada uno de los ciudadanos argentinos, por encima y por fuera de los alineamientos partidarios, a poner manos a la obra en este trabajo de refundar la Patria".
"Sabemos que estamos ante un final de época. Atrás quedó el tiempo de los líderes predestinados, los fundamentalistas, los mesiánicos. La Argentina contemporánea se deberá reconocer y refundar en la integración de equipos y grupos orgánicos, con capacidad para la convocatoria transversal, el respeto por la diversidad y el cumplimiento de objetivos comunes".
"Tenemos testimonios de gestión y resultados. Somos parte de esta nueva generación de argentinos que en forma abierta y convocante, y desde la propuesta de un modelo argentino de producción, trabajo y crecimiento sustentable llama al conjunto social para sumar, no para dividir".
"Para avanzar y no para retroceder. En síntesis, para ayudarnos mutuamente a construir una Argentina que nos contenga y nos exprese como ciudadanos".
"Convocamos al trabajo, al esfuerzo, a la creatividad, para que nos hagamos cargo de nuestro futuro, para que concretemos los cambios necesarios para forjar un país en serio, un país normal, con esperanza y con optimismo".
"Formo parte de una generación diezmada. Castigada con dolorosas ausencias. Me sumé a las luchas políticas creyendo en valores y convicciones a los que no pienso dejar en la puerta de entrada de la Casa Rosada".
"No creo en el axioma de que cuando se gobierna se cambia convicción por pragmatismo. Eso constituye en verdad un ejercicio de hipocresía y cinismo. Soñé toda mi vida que éste, nuestro país, se podía cambiar para bien. Llegamos sin rencores pero con memoria. Memoria no sólo de los errores y horrores del otro. Sino que también es memoria sobre nuestras propias equivocaciones".
"Memoria sin rencor que es aprendizaje político, balance histórico y desafío actual de gestión".
"Con la ayuda de Dios seguramente se podrá iniciar un nuevo tiempo, que nos encuentre codo a codo en la lucha por lograr el progreso y la inclusión social, poniéndole una bisagra a la historia".
"Con mis verdades relativas -en las que creo profundamente- pero que sé, se deben integrar con las de ustedes para producir frutos genuinos, espero la ayuda de vuestro aporte. No he pedido ni solicitaré cheques en blanco".
Vengo en cambio a proponerles un sueño. Reconstruir nuestra propia identidad como pueblo y como Nación. Vengo a proponerles un sueño, que es la construcción de la verdad y la justicia. Vengo a proponerles un sueño, el de volver a tener una Argentina con todos y para todos".
"Les vengo a proponer que recordemos los sueños de nuestros patriotas fundadores y de nuestros abuelos inmigrantes y pioneros. De nuestra generación, que puso todo y dejó todo, pensando en un país de iguales".
"Porque yo sé y estoy convencido que en esta simbiosis histórica vamos a encontrar el país que nos merecemos los argentinos".
"Vengo a proponerles un sueño, quiero una Argentina unida. Quiero una Argentina normal. Quiero que seamos un país serio. Pero además quiero también un país más justo".
"Anhelo que por este camino se levante a la faz de la tierra una nueva y gloriosa Nación. La nuestra".
domingo, 30 de enero de 2011
Aguante la Modernidad
Todos tenemos un lado oscuro, cosas que pocos conocen y algunas que nadie.
Los humanos solemos ponernos capas como las cebollas,.Capas duras, fuertes que ocultan nuestas cosas más profundas y, se podría decir, débiles.
Cuesta distinguir los verdaderos rostros detrás de las caretas. Parece cada vez más difícil y más aún en una sociedad que todo el tiempo nos propone este juego. Un sistema casi tan perverso sostenido desde todos lados y por todos los medios.
Uno de pronto se ve comiendo en unos sillones un hermoso mix de verdes con aceto italiano. ¿Hay algo más incómodo que comer en un sillón? ¿Un mix de verdes? ¿De qué carajo me hablan? Yo quiero una mesa, un buen asado y una ensalada criolla, loco. ¿Por qué dejamos que nos vendan estas boludeces como la necesidad mas grande?
El otro día me invitaron a un teatro. La verdad, fui mal predispuesto, lo reconozco, pero mi prejuicio era válido: era una obra basada en un cuento de Arlt (que me encanta). La destrozaron. Fueron dos horas con cuarenta monos volando por el aire, golpeando tachos. ¿Qué carajo tiene que ver el pobre Arlt con esto?
No lo sé y no lo entiendo. La verdad que no lo entiendo.
La modernidad estaba bien, creo.
Ahora una tipa llena una pileta con pelotitas de telgopor, le tira un litro de pintura colorada( no roja, colorada). En vivo, todo en vivo. Y un montón de pelotudos la aplauden como si entendieran todo. Es más, algunas flaquitas zen de palermo se emocionan hasta las lágrimas y te dicen, viste: " la artista pudo mostrar en profundidad el dolor de madre". ¿Qué? ¡Pelotuda!
Prendo la tele y un flaco vestido de blanco le habla de espiritualidad a una modelo anoréxica que pesa 200 gramos y a otra que se opero la tetas, los labios, todo menos el cerebro. El tipo le plantes cosas, una cantidad de idioteces importantes. Éstas lo miran con la mirada en el vacío, entienden menos que yo la obra de antes. Cada tanto miran la cámara y se manosean. Lo más cerca que estuvieron de un oriental o de su filosofía, fue cuando la mucama faltó y fueron a comprar al supermercado chino de su cuadra.
Sólo propongo que seamos más reales. Sé que es imposible, pero bueno, por lo menos lo planteo. Digamos
ser un poco más nosotros, hacer lo que nos gusta y no lo que nos imponen las tendencias. La felicidad está cuando hacemos lo que más nos gusta, sin preocuparnos del qué dirán ni de los prejuicios de una sociedad que se dedica a juzgar mas que a buscar su felicidad.
Uno de pronto se ve comiendo en unos sillones un hermoso mix de verdes con aceto italiano. ¿Hay algo más incómodo que comer en un sillón? ¿Un mix de verdes? ¿De qué carajo me hablan? Yo quiero una mesa, un buen asado y una ensalada criolla, loco. ¿Por qué dejamos que nos vendan estas boludeces como la necesidad mas grande?
El otro día me invitaron a un teatro. La verdad, fui mal predispuesto, lo reconozco, pero mi prejuicio era válido: era una obra basada en un cuento de Arlt (que me encanta). La destrozaron. Fueron dos horas con cuarenta monos volando por el aire, golpeando tachos. ¿Qué carajo tiene que ver el pobre Arlt con esto?
No lo sé y no lo entiendo. La verdad que no lo entiendo.
La modernidad estaba bien, creo.
Ahora una tipa llena una pileta con pelotitas de telgopor, le tira un litro de pintura colorada( no roja, colorada). En vivo, todo en vivo. Y un montón de pelotudos la aplauden como si entendieran todo. Es más, algunas flaquitas zen de palermo se emocionan hasta las lágrimas y te dicen, viste: " la artista pudo mostrar en profundidad el dolor de madre". ¿Qué? ¡Pelotuda!
Prendo la tele y un flaco vestido de blanco le habla de espiritualidad a una modelo anoréxica que pesa 200 gramos y a otra que se opero la tetas, los labios, todo menos el cerebro. El tipo le plantes cosas, una cantidad de idioteces importantes. Éstas lo miran con la mirada en el vacío, entienden menos que yo la obra de antes. Cada tanto miran la cámara y se manosean. Lo más cerca que estuvieron de un oriental o de su filosofía, fue cuando la mucama faltó y fueron a comprar al supermercado chino de su cuadra.
Sólo propongo que seamos más reales. Sé que es imposible, pero bueno, por lo menos lo planteo. Digamos
ser un poco más nosotros, hacer lo que nos gusta y no lo que nos imponen las tendencias. La felicidad está cuando hacemos lo que más nos gusta, sin preocuparnos del qué dirán ni de los prejuicios de una sociedad que se dedica a juzgar mas que a buscar su felicidad.
lunes, 24 de enero de 2011
Para un K nada mejor que otro K
Reflexionando el otro día, pensaba para adentro.
Y el que tenga que caer, que se caiga.
Siento que hay que seguir dando batalla, pero cada vez más se me agranda una contradicción y no es hacia afuera del movimiento. Porque lo de afuera ya lo conozco y no me gusta, no me interesa, no me llama ni remotamente la atención. Ya ni miedo me dan porque ni para oposición sirven.
El problema está hacia adentro. Pasó un tiempo desde que esto empezó, este hermoso proceso. Pero, ¿qué paso?.
Escucho a muchos k amigos, conocidos, y me pregunto ¿entendimos algo?
Es una crítica constructiva, me atajo.
La militancia no es andar con un celular hablando en vos fuerte, no es esperar un cargo. La militancia es sudor, es dejarlo todo, literalmente y sin esperar a cambio nada más que la felicidad de nuestro pueblo.
La historia y los hechos puntuales de este proceso lo demostraron. Sin el pueblo no se llega a ningún destino.
Sin el pueblo apoyando, no se puede tomar ninguna medida profunda, muchachos.
Y la ignorancia de todo lo que se hace es la peor oposición. Si la gente desconoce todo lo que el Estado hace por ellos, la gente no banca al estado: clase número uno de manual de conducción política.
Si no vamos a los barrios, si no salimos a la calle, estamos al horno.
La comodidad es un gran enemigo.
Hoy, más que nunca, todos juntos. Hoy, más que nunca, se puede.
¡¡¡Justicia Social para todos los argentinos!!! Ese debe ser nuestra bandera, Hasta la Victoria!!!
Y el que tenga que caer, que se caiga.
Liberalismo Versus Dirigismo
"La economía moderna es siempre dirigida, por el Estado o por grupos económicos... Los cipayos pretenden convertir este dilema de dirección nacional o extranjera de la economía, en una falsa opción entre dirigismo y libre empresa. No es así. Siempre hay dirigismo, nacional o extranjero. Y de quien aplique ese dirigismo, lo nacional o lo extranjero, surge la condición libre o colonial de un país".
A.J.
A.J.
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